Me llamo Yrene Martínez de Saavedra, aunque todos me conocen como Viajera del Viento.

Soy una viajera del sonido y del alma, una apasionada de las Terapias Naturales y del poder sanador que habita en la vibración. Mi camino es una búsqueda constante de unión entre el cuerpo, la energía y la conciencia.

Mi formación y mi camino

Mi transformación comenzó con el Gong, instrumento de expansión y cambio. Me formé en el Camino del Gong junto a mi maestro Vikrampal Singh, discípulo de Don Conreaux.

Con él comprendí que el sonido no solo se escucha, sino que se siente, se respira y nos atraviesa hasta despertar lo más profundo de nuestro ser. 

Con Tom Soltron, propulsor de la Sonoterapia moderna, entendí el poder de la fusión de los diferentes sonidos para crear un Energia poderosa y sanadora.

Guiada por ese deseo de profundizar en el bienestar integral, continué mi formación en distintas disciplinas. Con el tiempo otros instrumentos a mi viaje, permitiéndome explorar el pulso de la Tierra y el susurro del Espíritu.

Masaje Tailandés

Estudios realizados en la Escuela española de masaje Thailandes de Madrid, MTHAI.

Reflexología Podal

Estudios realizados en el Instituto de Reflexología de Madrid.

Cuencos Tibetanos

Formada en el Centro Budista Thubten Dhargye Ling de Madrid.

Instrumentos Ancestrales

Tambor chamánico, diapasones, shruti box y otros instrumentos.

De Espacio Wasaby a Altea.

Cada aprendizaje fue una semilla que germinó en la creación de Espacio Wasaby, en Madrid. Un rincón que nació para escuchar al alma y sentir a las personas desde una mirada holística y amorosa.

Hoy, la vida me guía hacia Altea, donde emprendo un nuevo ciclo de creación y servicio. En este entorno, comparto mi práctica a través de diferentes herramientas, terapias y técnicas.

  • Sonoterapia y Viajes Sonoros.
  • Yoga & Sonidos.
  • Baños de Gong y Pujas de Gong.
  • Ceremonias de Luna Llena.
  • Terapia acuática vibracional.

Mi propósito.

Acompaño a cada Ser que llega a reconectar con su esencia, ayudándole a recordar que dentro de cada uno habita una nota única, un canto que espera ser escuchado. Entiendo la vibración como un camino y el silencio como un hogar.

Porque el sonido sana, el alma recuerda y la vibración nos devuelve al corazón.

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